La salud mental es un concepto amplio que va más allá de la ausencia de trastornos psicológicos o mentales.
Tener una buena salud mental se refiere a un estado de global bienestar emocional, psicológico y social, que nos permite afrontar las dificultades y retos de la vida, interactuar con los otros de manera saludable y tomar decisiones adaptativas a nuestro momento vital.
Sin embargo, existen muchos mitos que distorsionan nuestra comprensión de la salud mental. En este post, vamos a desmentir algunos de ellos e intentar abordarlos desde la realidad basada en la ciencia, dejando un pequeño espacio al final para hablar del daño que hacen los prejuicios en torno a este tema.

Mito 1: La salud mental se refiere sólo a la ausencia de trastornos mentales
Realidad: La salud mental es mucho más que la ausencia de enfermedades o trastornos mentales. La salud mental implica un funcionamiento equilibrado y adaptativo de las funciones cognitivas, emocionales y comportamentales. El cerebro es un órgano complejo que regula nuestras emociones y pensamientos entre otros aspectos. No basta con no tener un trastorno para estar en un estado óptimo de salud mental. La capacidad de regular nuestras emociones y comportamientos, el manejo adecuado del estrés y la resiliencia son aspectos esenciales de una mente sana.
Desde la neuropsicología…. el cerebro procesa las emociones mediante estructuras como la amígdala y el córtex prefrontal, que están involucradas en la regulación emocional y la toma de decisiones. Si estas áreas no funcionan adecuadamente, pueden surgir problemas como ansiedad o depresión, incluso sin un diagnóstico formal de trastorno mental.
Mito 2: Las personas con trastornos mentales no pueden llevar una vida normal
Realidad: Las personas con trastornos mentales pueden llevar vidas plenas y funcionales. Muchas personas que experimentan trastornos mentales pueden seguir llevando una vida satisfactoria con el tratamiento adecuado. El cerebro tiene una notable capacidad de adaptación, conocida como neuroplasticidad, que le permite reorganizarse y adaptarse a nuevas circunstancias. A través de distintas terapias como la cognitivo-conductual, la terapia sistémica, o la ayuda de intervenciones farmacológicas en función de la enfermedad del paciente, se pueden mejorar la calidad de vida.
Desde la neuropsicología… los tratamientos pueden fomentar la neuroplasticidad. Por ejemplo, ejercicios cognitivos o de trabajo en el sistema emocional pueden ayudar a recuperar o mejorar funciones cerebrales, como la memoria o la capacidad de atención, facilitando que las personas con trastornos mentales lleven una vida funcional. Además de ello, entender la individualidad y necesidades de cada persona permite aportarle en cada momento los recursos necesarios para poder tener una vida satisfactoria, incluyendo la participación de distintos profesionales e instituciones si es necesario.
Mito 3: Los trastornos mentales siempre son causados por factores psicológicos o emocionales
Realidad: Los trastornos mentales hay veces que tienen una base biológica y neurológica. Si bien los factores psicológicos, sociales y ambientales influyen en la salud mental, los trastornos mentales también tienen una base biológica y neurológica importante. Alteraciones en la química cerebral, daños estructurales en áreas clave del cerebro, o desequilibrios en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina pueden jugar un papel crucial en el desarrollo de trastornos mentales como la depresión, la ansiedad o los trastornos obsesivo-compulsivos.
Desde la neuropsicología… Por ejemplo, en la depresión, se han identificado alteraciones en la actividad de regiones cerebrales como el hipocampo y la corteza prefrontal. Además, se sabe que los neurotransmisores involucrados en la regulación emocional (serotonina, dopamina) tienen un impacto directo en el bienestar general.
Mito 4: La salud mental se trata solo con medicamentos
Realidad: La salud mental se aborda de manera integral, combinando tratamientos médicos, psicológicos y conductuales. Aunque los medicamentos pueden ser útiles en muchos casos, no son la única solución para los problemas de salud mental. En la neuropsicología moderna, se entiende que el tratamiento debe ser multidisciplinario, combinando farmacoterapia con intervenciones psicológicas de distinto tipos.
Desde la neuropsicología… tratamientos psicológicos, como las intervenciones basadas en la reestructuración cognitiva, pueden reconfigurar las redes neuronales implicadas en la forma en que una persona percibe y responde a situaciones emocionales. Esto, combinado con el tratamiento farmacológico, puede tener un efecto positivo en el bienestar.
Mito 5: La salud mental es algo que solo afecta a algunas personas
Realidad: La salud mental es un aspecto universal de la experiencia humana. Es un mito común pensar que solo algunas personas experimentan problemas de salud mental. La realidad es que todos tenemos momentos de vulnerabilidad emocional o psicológica. Los trastornos mentales son más comunes de lo que se piensa y afectan a personas de todas las edades, razas y culturas. Las investigaciones neuropsicológicas muestran que casi todos enfrentamos desafíos relacionados con el bienestar mental en algún momento de nuestras vidas.
Desde la neuropsicología… las investigaciones también muestran que factores como el estrés crónico o la falta de sueño pueden alterar las funciones cerebrales, afectando nuestro estado de ánimo y cognición. Esto demuestra cómo todos, en diferentes momentos y contextos, somos susceptibles a experimentar fluctuaciones en nuestra salud mental.
Podemos decir en términos generales, que la salud mental es un concepto amplio que involucra una compleja interacción entre la biología, las emociones y los factores sociales. Desmitificar los prejuicios y entender la realidad detrás de la salud mental desde es esencial para reducir el estigma y promover un enfoque más integral y accesible para todos/as.
En este sentido, me gustaría añadir que los prejuicios hacia quienes sufren trastornos mentales pueden ser profundamente dolorosos. Vivir con una condición psicológica no es una señal de debilidad, sino de vulnerabilidad humana, y la vulnerabilidad también es válida y parte de lo que somos. Muchas veces, quienes luchan en silencio no buscan compasión, sino comprensión: el reconocimiento de que la mente, como el cuerpo, puede enfermar. Los prejuicios no solo alimentan el estigma, sino que agravan el sufrimiento interno, aislando aún más a quienes ya están luchando. Todos tenemos batallas invisibles, y esas luchas merecen empatía, apoyo y sobre todo, un trato digno. Escuchar sin juzgar, ofrecer comprensión, es la clave para tender puentes hacia la sanación. El verdadero cambio comienza cuando dejamos de ver a los demás a través del prisma del estigma.

Referencias:
Sánchez E, Garrido A, y Alvaro JL. (2003). Un modelo psicosociológico para el estudio de la salud mental. International Journal of Social Psychology, 18(1), 17-33. doi:10.1174/02134740360521750
Nazareth Castellanos, (2022). Neurociencia del cuerpo: Cómo el organismo esculpe el cerebro. En Órbita.
Triviño, M., Arnedo, M., y Bembibre, J. (2021). Neuropsicología a través de casos clínicos. Editorial Panamericana, Segunda edición.


Deja un comentario