Llega el temido fin de las vacaciones, y el despertador marca de nuevo el regreso a la rutina. Sin embargo, cada vez más personas sienten que su cuerpo y su mente aún no han logrado adaptarse a ese cambio.
¿Te ha pasado alguna vez? Este desajuste entre el descanso y la vuelta a las obligaciones es lo que se conoce como síndrome postvacacional. En España se estima que más del 30% de las personas experimentan algún tipo de malestar físico o psicológico relacionado con este síndrome.
¿Hasta qué punto estamos ante una realidad psicológica o un simple mito ante la vuelta a la rutina?
Y es que al volver de vacaciones muchos sentimos cansancio, apatía, falta de motivación… pero surge la duda: ¿realmente existe el síndrome postvacacional?
Cabe decir que este síndrome no está considerado actualmente como una condición médica. Más bien hablamos de un trastorno temporal, derivado de una respuesta adaptativa al cambio brusco de ritmo.
Y lo cierto es que muchas personas sienten ese malestar físico y psicológico tras la vuelta de vacaciones e incluso la psicología laboral se refiere a este síndrome como una respuesta natural del organismo ante un cambio repentino de rutina. No le ocurre a todo el mundo, y aunque los síntomas que se producen son reales, no es una condición grave y suele remitir con cierta facilidad.
¿Qué síntomas suelen experimentar las personas que atraviesan el síndrome postvacacional?
En este síndrome se experimenta cierta ansiedad y presión emocional, tras la vuelta de largo tiempo de vacaciones, debido a tener que afrontar de nuevo nuestras responsabilidades o tareas profesionales.
Los síntomas más frecuentes son:
- Cansancio y fatiga, dificultad para concentrarse en las tareas.
- Diversas alteraciones del sueño.
- Cambios de humor, tristeza, irritabilidad…fobia social.
- Dolor de cabeza, molestias digestivas de naturaleza leve…
- Ansiedad y desmotivación en el día a día, sobre todo relacionadas con nuestras responsabilidades laborales.
- Molestias físicas y psicológicas de distinto grado.
¿Qué factores intervienen en la aparición de este síndrome?
Las vacaciones significan para muchas personas felicidad, descanso, desconexión y recargar las pilas como se dice habitualmente. Pero al volver a la rutina diaria es normal sentir cierta bajada de nuestro estado de ánimo.
Volver a nuestra vida diaria implica casi siempre una nueva readaptación.
Te muestro algunos de los factores que pueden influir:
- Haber disfrutado de largas vacaciones con horarios y estilo de vida muy diferentes a los nuestros.
- A veces también nos incorporamos de golpe a nuestras actividades laborales, sin dejar unos días de reposo.
- Estar sufriendo estrés previo o falta de motivación en nuestro trabajo.
- Es clave no olvidar que la falta de autocuidado tiene una gran repercusión como factor desencadenante. Tendemos a relegar el autocuidado frente a otras obligaciones o responsabilidades.
- Etc.
Estrategias psicológicas para afrontar el síndrome postvacacional
¿Y qué podemos hacer para sufrir de manera más leve o afrontar los síntomas derivados de este síndrome?
Desde el punto de vista psicológico podemos aportarte varias estrategias:
Reestructuración cognitiva:
- Modificar la narrativa interna es clave.
En lugar de quedarnos atrapados en pensamientos como “ya se acabó lo bueno” o “otra vez lo mismo de siempre”, podemos encuadrar este pensamiento desde otro lugar y enfocarnos en aspectos que sean más positivos. Considerar la vuelta al trabajo como una oportunidad para retomar o crear nuevos proyectos personales o profesionales.
Cambiar la mirada ayuda a disminuir la ansiedad y los estados de desánimo, favoreciendo la adaptación de una forma más equilibrada.
- La psicología cognitivo-conductual considera la modificación de estos pensamientos más pesimistas, a favor de otros enfocados en oportunidad y crecimiento.
Planificar y organizar.
- Podemos establecer pequeñas metas diarias que sean alcanzables los primeros días de vuelta al trabajo.
- Dar prioridad a las tareas. No podemos solucionar todas las tareas pendientes en un solo día.
- Estructura una agenda de momentos agradables que van surgiendo en el día y anótalos.
Usar técnicas de regulación emocional.
- Técnicas como la atención plena o la respiración diafragmática pueden sernos muy útiles.
Regular el ciclo circadiano.
- Una buena higiene del sueño basada en horarios regulares se asocia con una mayor eficiencia neurocognitiva y, por lo tanto, con una mejor respuesta emocional al estrés.
- Elegir ambientes sensoriales adecuados: habitación en penumbra y en silencio, con temperatura agradable va a favorecer el sueño reparador.
Neuroplasticidad positiva.
- El cerebro se va a adaptar más rápido si vamos combinando momentos de trabajo con placer y aprendizaje.
Refuerzo positivo.
- Siempre va a ser muy valioso reconocer nuestros logros diarios, aunque sean pequeños. ¡Piensa cuántos de ellos podrías anotar hoy!
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Sentirse más triste o apagado al volver de vacaciones es normal, pero si notas que este malestar parece que no desaparece con el transcurso de los días y se va alargando en el tiempo, e incluso te impide hacerte cargo de tus obligaciones, se recomienda la evaluación de un profesional especializado que te ayude a recuperar el equilibrio.
Este apoyo estará indicado cuando los signos de este síndrome se prolongan y ahí la intervención temprana te va a permitir recuperar el bienestar físico y emocional.
¡Así que! Como ves, volver de vacaciones puede sentirse complicado y difícil, y es normal que te sientas un poco apagado. Date tiempo, retoma tus hábitos poco a poco y ve disfrutando de cada pequeño logro.
Si la tristeza persiste, pedir ayuda profesional es un paso valiente y necesario. ¡Tu bienestar físico y emocional merece todo tu cuidado!
“No se trata de volver igual que antes, sino con las ganas renovadas”.



Deja un comentario